Abonas para el año bueno
Casi todo el mundo abona pensando en lo que la parcela da cuando el año acompaña. Los demás años pagas un abono que la cosecha no recoge. Abonar para lo que esa parcela saca de media es la decisión que más dinero mueve.
Balance de nutrientes
El laboratorio te dice lo que hay en tu suelo. Nosotros, lo que tu cultivo va a poder comer.
El primer diagnóstico es gratis.


El problema
Son dos números distintos, y el que más importa es el segundo.
El caso más común en Navarra es el fósforo. Con el pH alto y la caliza que tenemos, el fósforo aparece en la analítica y la raíz no lo alcanza. Si nadie corrige ese dato, la recomendación sale de más. O de menos, que sale igual de caro.
Y pasa al revés: hay campos que llevan años echando fósforo encima de un suelo que ya va sobrado.
Dónde suele estar el dinero
No hace falta cambiar de forma de trabajar. Casi todo el ahorro está en tres cosas que se ven en cuanto alguien se sienta a hacer los números.

Casi todo el mundo abona pensando en lo que la parcela da cuando el año acompaña. Los demás años pagas un abono que la cosecha no recoge. Abonar para lo que esa parcela saca de media es la decisión que más dinero mueve.
El estiércol y el purín traen fósforo. Si después abonas con mineral como si no hubieras echado nada, pagas dos veces lo mismo. Cuánto de ese fósforo podrá comer tu cultivo, y durante cuánto tiempo, depende de tu suelo: con mucha caliza se bloquea antes. Por eso no vale una tabla general: hay que saber qué llevaba el tuyo y qué hace tu suelo con él.
Muchos suelos de aquí van bien de potasio, y aun así se sigue echando cada año en el complejo, por costumbre. En Navarra hay un ensayo de más de treinta años en un suelo rico: sin echar potasio, la cosecha no bajó. Hay parcelas que ese año pueden ir sin él. Dejar de echar da miedo, y es normal. Por eso hace falta un número delante, y no una corazonada.

Y además
El titular de la explotación tiene que elaborar y aplicar un plan de abonado, con la dosis de cada nutriente, que tenga en cuenta lo que aporta el suelo y el agua de riego.
Lo exige el Real Decreto 1051/2022 desde el 1 de septiembre de 2026. En regadío sembrado entre marzo y junio, desde el 1 de enero de 2026. Hay excepciones, como el secano de hasta 10 hectáreas.
Eso es, exactamente, un balance de nutrientes. Lo que te entregamos sirve para gastar menos, y recoge lo que pide el real decreto para que tú lo apliques y lo anotes.
Fechas, excepciones y multas, explicadas ·Cómo leer tu análisis de suelo
El método
Algunos ya salen en tu análisis. Lo que el laboratorio no calcula es cómo cambia cada uno lo que la planta va a poder comer. Y de eso depende cuánto abono te hace falta. Van en tres grupos.
Textura, temperatura, potencial redox y agua de riego. Manda en lo que el suelo retiene, airea y mueve.
pH, caliza, capacidad de intercambio, conductividad eléctrica y dos matrices de antagonismos entre nutrientes. Decide qué se queda pegado al suelo y qué llega a la raíz.
Materia orgánica y microbioma, lo que vive en la tierra. Desbloquea el resto: entra en el cálculo, no es un anexo del informe.

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Lo que recibes
Cuánto abono te sobra
En kilos y en euros, campo por campo.
El plan de abonado
El que exige el Real Decreto 1051/2022, listo para tu cuaderno de explotación.
El mapa de zonas
Para el tractor que cambia la dosis solo. Si no lo tienes, la mayor parte del ahorro te llega igual con una sola dosis para todo el campo.
El informe
Uno práctico, con lo que hay que hacer. En el Premium, también uno completo, con el porqué.
Nada que instalar. Nada que aprender a usar. Y sin cuotas: pagas cada análisis y punto.
El reporte de muestra
Es un reporte completo, de principio a fin, con sus mapas. Es como el que vas a recibir.
El análisis es de una finca real. La finca y el cliente no se identifican.
Dos niveles
La diferencia no es la cantidad de papel. Es la pregunta que responde cada uno.
Cuando el campo va parejo
Cuánto abono estás echando de más, y en qué zonas.
Cuando el campo va desigual
Por qué una punta de la finca da menos que la otra, y qué hacer en cada una.
¿No sabes cómo va tu campo? Empieza por el Esencial: el satélite te lo enseña.
Dos añadidos
Se suman a cualquiera de los dos niveles. Entran en el cálculo, no son un anexo.
El microbioma de tu suelo
Es lo que vive en la tierra. Parte de tu abono no lo echas tú: lo libera el microbioma. Si está apagado, lo pagas todo tú.
La calidad del agua de riego
Si riegas, el agua aporta y también quita. Un agua dura cambia el plan de abonado; un agua salina lo cambia del todo.


Cada cuánto
Cada tres campañas
El análisis de suelo. No hace falta repetirlo todos los años: el suelo se mueve despacio.
Todos los años
El plan de abonado. La cosecha que buscas y el precio del abono sí cambian cada campaña.
Por eso el primer año se analiza, y los siguientes solo se recalcula.
Empieza sin pagar
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